El Incremento de la Inseguridad en México: Una Crisis en Evolución.

Una Amenaza Persistente

La inseguridad en México ha alcanzado niveles alarmantes, convirtiéndose en uno de los principales desafíos que enfrenta el país. La violencia generada por el crimen organizado, el aumento en delitos como la extorsión y el robo, y la creciente percepción de inseguridad entre la ciudadanía han puesto en jaque la estabilidad social y económica.

A pesar de los esfuerzos gubernamentales por contener la crisis, los datos oficiales y reportes de medios nacionales evidencian que el problema no solo persiste, sino que en algunos casos se ha intensificado. El impacto de esta crisis no solo afecta a la población, sino que también compromete la inversión extranjera, el turismo y el desarrollo económico del país.

Un país con altos niveles de criminalidad

Según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), en 2024 se registraron más de 28,000 homicidios dolosos en México. Aunque esta cifra representa una ligera reducción en comparación con años anteriores, sigue siendo una de las tasas más altas del mundo. Además, delitos como la extorsión, el secuestro y el robo con violencia han mostrado una tendencia al alza en diversas regiones del país.

De acuerdo con el Índice Mundial de Crimen Organizado 2023, México ocupa el tercer lugar a nivel global en criminalidad, solo detrás de Myanmar y Colombia (El Universal). Esta clasificación pone en evidencia la fortaleza de los grupos delictivos en el país y su capacidad para infiltrarse en diversos sectores de la economía y la política.

Ciudades más afectadas

La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI revela que en 2024 el 58.6% de la poblaciónconsideró inseguro vivir en su ciudad (Milenio). Entre las ciudades con mayor percepción de inseguridad destacan:

  • Fresnillo, Zacatecas – 92.8%

  • Zacatecas, Zacatecas – 89.4%

  • Naucalpan, Estado de México – 87.2%

  • Irapuato, Guanajuato – 85.3%

  • Ciudad Obregón, Sonora – 83.5%

En contraste, ciudades como San Pedro Garza García, Mérida y Benito Juárez en la Ciudad de México tienen una percepción de seguridad mucho más alta.

Delitos en auge y nuevos métodos criminales

El crimen organizado no solo mantiene su control territorial en varias regiones del país, sino que también ha adoptado nuevas tácticas de operación. Reportes recientes destacan que los cárteles han implementado:

  • Drones con explosivos utilizados para atacar fuerzas de seguridad y grupos rivales en estados como Michoacán y Guerrero (El País).

  • Minas antipersona colocadas en zonas rurales para evitar incursiones del Ejército y la Guardia Nacional.

  • Aumento en extorsiones que afectan a comerciantes, empresarios y hasta familias, generando desplazamientos internos en entidades como Veracruz y Jalisco.

  • Secuestros exprés y robos en carreteras, con un crecimiento del 35% en asaltos a transportistas en 2024, según datos de la Asociación Nacional del Transporte Privado.

Impacto económico de la inseguridad

La crisis de seguridad en México no solo afecta a la población, sino que también tiene consecuencias económicas graves. En el Estado de México, el costo de la delincuencia aumentó un 76% entre 2022 y 2023, alcanzando los 88 mil millones de pesos en pérdidas para empresas y ciudadanos (Milenio).

Además, el Consejo Coordinador Empresarial ha alertado que la creciente inseguridad podría ahuyentar inversiones extranjeras en sectores clave como la manufactura y la tecnología.

¿Qué medidas se están tomando?

El gobierno mexicano ha implementado diversas estrategias para contener la violencia, entre ellas:

  • Despliegue de la Guardia Nacional, que actualmente cuenta con más de 130,000 elementos en el país.

  • Estrategias de desarme en comunidades vulnerables para reducir la cantidad de armas en circulación.

  • Acuerdos con EE.UU. para el combate al tráfico de armas, un factor clave en el fortalecimiento del crimen organizado.

  • Mayor inversión en tecnología de seguridad, incluyendo sistemas de reconocimiento facial y videovigilancia en puntos estratégicos.

Sin embargo, los resultados han sido limitados, y en muchas zonas del país, la violencia sigue siendo una constante.

Conclusión: Un problema que requiere soluciones estructurales

El incremento de la inseguridad en México es un problema complejo que no se resolverá solo con más presencia militar o con estrategias reactivas. Es necesario un enfoque integral que incluya el fortalecimiento del estado de derecho, el combate a la corrupción, el desarrollo económico y la inversión en educación y oportunidades para la juventud.

La seguridad en México es un desafío que requiere la colaboración del gobierno, las empresas y la sociedad. Sin una estrategia coordinada, el país seguirá enfrentando un futuro incierto en materia de seguridad y desarrollo.

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